En cuestión de segundos un terremoto puede destruir edificios, interrumpir servicios esenciales y poner en riesgo miles de vidas.
En este escenario, los hospitales tienen un papel crucial puesto que deben seguir funcionando para atender a los heridos y coordinar la respuesta de emergencia. Pero ¿qué ocurre cuando los hospitales sufren daños?
En los últimos años, el aislamiento sísmico ha sido una solución tecnológica decisiva para controlar el daño. Este sistema consiste en colocar dispositivos en la base de los edificios, que permiten que se mueva de manera controlada durante un sismo, reduce las fuerzas en el edificio y protege la estructura y sus contenidos.
Como resultado del sismo, más de 50,000 personas murieron y cientos de edificios se dañaron o colapsaron; entre ellos, varios hospitales sin aislamiento sísmico. Un ejemplo es el Hospital Academia en Antioquía, que tuvo un colapso parcial debido a una planta baja débil (figura 1). Otro ejemplo es el Hospital Necip Fazil que, aunque no colapso, perdió funcionalidad por el daño en muros y acabados.
Estos ejemplos demuestran que, aunque la estructura resista, los componentes no estructurales, como muros divisorios, plafones e instalaciones pueden dejar inutilizable un hospital en plena emergencia.
Figura 1. Hospital Academia posterior al sismo (Coord. 36.2353, 36.1692)
El Hospital Elbistan, equipado con 455 aisladores, soportó el sismo sin daños estructurales y continuó operando. El Hospital Dörtyol, construido en 2019, también resistió sin interrupciones, con afectaciones mínimas en acabados, pese a ser sumamente irregular (figura 2).
En el Hospital de Maternidad de Adiyaman, los aisladores funcionaron correctamente, aunque los muros divisorios sufrieron daños severos por falta de confinamiento. Este caso subraya que el aislamiento protege la estructura, pero no sustituye un apropiado diseño de los elementos secundarios.
Figura 2. Hospital estatal Dörtyol posterior al sismo (Coord. 36.8287, 36.2150)
Allí se evaluó el Hospital Hualien Tzu Chi, proyectado con aisladores plomo-caucho en 2002. El edificio resistió sin daños estructurales y mantuvo su operatividad. Sin embargo, se identificaron daños en el perímetro y en equipos de laboratorio, que incluso provocaron un incendio. Aunque el hospital siguió funcionando, el incidente mostró que los componentes no estructurales y los equipos requieren tanta atención como la estructura principal.
Esto ocurre porque, en ocasiones, los criterios de diseño sísmico se centran en la estructura y descuidan los detalles constructivos de acabados y equipos. La experiencia demuestra que para garantizar la funcionalidad de un hospital durante y después de un sismo, es indispensable un enfoque integral. Así, los hospitales con aislamiento de base representan un avance en la protección de la vida y la continuidad de los servicios médicos durante terremotos. No obstante, la tarea no está completa: los daños en elementos no estructurales siguen siendo un punto débil que debe atenderse con criterios de diseño más rigurosos.
La Norma Técnica Complementaria para el Diseño por Sismo en Ciudad de México (NTC-Sismo) se actualizó varias veces desde 1985, conservando en este proceso su formato de diseño basado en fuerzas y ductilidad.