Durante siglos, China se ha enfrentado a una geografía hídrica desequilibrada. El sur del país concentra alrededor del 80% de los recursos de agua dulce, mientras que el norte posee un 20%. En estos límites se concentra casi la mitad de la población, con amplias extensiones agrícolas y megaciudades como Pekín y Tianjin.
Esa situación hizo repensar en cómo se abastecería de agua a millones de habitantes y cómo se enfrentarían los períodos de sequías. Es así como el gobierno chino propuso diseñar y construir el Proyecto de Trasvase de Agua Sur-Norte. Una de las obras de ingeniería civil más ambiciosas y costosas jamás construidas en la historia de la humanidad.
El norte de China ha experimentado un importante desarrollo económico para el país asiático. Esto implica una alta demanda del recurso hídrico para la agricultura y para la industria manufacturera.
Sin embargo, fue hasta 1950 que se planteó por primera vez este proyecto, pero su construcción inició hasta 2003. Su fin de transportar 12 billones de galones de agua al año a lo largo de un trayecto de 1,000 kilómetros. Desde la cuenca del río Yangtsé en el sur, hasta la cuenca del río Amarillo en el norte, a través de tres rutas diferentes.
El Proyecto de Trasvase de Agua Sur-Norte de China se ha convertido en el proyecto de transferencia de agua más caro del mundo. Su costo aproximado es de $79,000 millones.
Para llevar el agua del sur hasta el norte, se utilizan tres rutas claves para su distribución:
Esta ruta finalizó en 2013 y abastece a las grandes ciudades de Tianjin, con más de 15.6 millones de habitantes, y Weihai con 2.8 millones.
Durante su construcción, se enfrentaron diversos desafíos entre ellos: la contaminación de los ríos por desechos agrícolas e industriales. Por lo que se ejecutó una limpieza de grandes dimensiones.
Esta segunda fase terminó en 2014 . Lleva agua a unas 20 ciudades del norte del país, como la capital: Pekín, que cuenta con 21.5 millones de habitantes.
El embalse de esta ruta se encuentra en Danjiangkou. Aunque el suministro de agua es abundante, provocó que más de 300,000 se desplazaran a causa de las inundaciones del valle.
La última ruta del proyecto implica la construcción de más represas en la cuenca alta del río Yangtsé y túneles en las montañas Bayankala.
Desviarán un aproximado de 200 kilómetros cúbicos de agua al año de los ríos Mekong y Brahmaputra.
Esta fase se encuentra en pausa debido a los altos costos de construcción.
La infraestructura del Madring ha permitido una reducción del 20% en el uso de materiales de capa de rodadura. Otro dato importante es que IFEMA Madrid opera con energía 100% renovable, alineándose con el objetivo de la F1 de ser carbono neutro para 2030.