Del modelo a la decisión: el verdadero valor de BIM


En los últimos años, el concepto de BIM (Building Information Modeling) ha ganado presencia en el sector construcción en El Salvador. Su mención es cada vez más frecuente en proyectos, propuestas técnicas y espacios académicos, lo cual evidencia un avance relevante en la adopción de nuevas metodologías en la industria.

Sin embargo, este crecimiento también ha puesto en evidencia una realidad que no puede ignorarse: BIM se está utilizando, pero no necesariamente se está aprovechando. En muchos casos, su implementación se limita a la generación de modelos tridimensionales, replicando en formato digital prácticas tradicionales que poco contribuyen a mejorar la eficiencia de los proyectos.

Imagen 1: El valor de BIM no reside en el modelo, sino en la información que permite tomar decisiones


El problema no radica en la falta de herramientas, sino en la ausencia de propósito. BIM ha sido interpretado, en gran medida, como un recurso tecnológico, cuando en esencia es un sistema para gestionar información confiable que permita tomar decisiones oportunas y fundamentadas a lo largo del desarrollo de una obra o infraestructura. Este enfoque coincide con los principios de estándares internacionales como la serie ISO 19650, donde BIM se entiende como la gestión de información a lo largo de todo el proyecto.

Esta distorsión en su entendimiento tiene consecuencias directas. Cuando BIM se reduce a la representación gráfica, se pierde su capacidad de anticipar conflictos, optimizar costos, evaluar alternativas o coordinar disciplinas de manera efectiva. En otras palabras, se convierte en un fin en sí mismo, en lugar de ser un medio para generar valor.

Este cambio de enfoque —del modelo a la decisión— representa uno de los mayores desafíos para el sector construcción en el país. Implica pasar de una adopción impulsada por la novedad a una implementación guiada por objetivos claros. También exige que los actores del sector desarrollen una comprensión más profunda de los procesos y no únicamente de las herramientas.

A esto se suma la necesidad de avanzar hacia la estandarización. En ausencia de criterios comunes, cada proyecto define BIM de manera distinta, generando inconsistencias, reprocesos y expectativas desalineadas entre los involucrados. Sin un lenguaje compartido, la colaboración pierde efectividad y la información deja de ser una base confiable para la toma de decisiones.

En este contexto, el rol de espacios como el BIM Forum El Salvador cobra especial relevancia. Más allá de promover la metodología, su función principal es articular criterios, traducir estándares internacionales al contexto local y facilitar una adopción progresiva que responda a la realidad del país. El reto es claro: dejar de medir el avance del BIM por la cantidad de modelos producidos y comenzar a evaluarlo por la calidad de las decisiones que permite tomar. Esto implica reconocer que el valor de la información supera al del modelo en sí mismo, y que su correcta gestión puede transformar la manera en que se conciben, diseñan y ejecutan los proyectos.

Imagen 1: La toma de decisiones basada en información es el verdadero valor de BIM en los proyectos. (Imagen referencial generada para fines ilustrativos)



En los últimos años, el aislamiento sísmico ha sido una solución tecnológica decisiva para controlar el daño. Este sistema consiste en colocar dispositivos en la base de los edificios, que permiten que se mueva de manera controlada durante un sismo, reduce las fuerzas en el edificio y protege la estructura y sus contenidos.

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