Artículo de opinión por: Lucía León de Montoya, asesora en redacción estratégica, creativa y persuasiva, en Trastienda.
www.trastienda.com.sv

Están ahí, a la vista y por todas partes. Se usan en las conversaciones con clientes, socios o proveedores, en correos electrónicos, mensajes o audios de WhatsApp, documentos, propuestas o minutas de reuniones. Sin embargo, rara vez nos detenemos a pensar en todo lo que pueden lograr.
Me refiero a las palabras. Sí, porque, aunque las usamos todos los días para explicar, coordinar o vender, no siempre reconocemos el valor estratégico que tienen.
No se trata de escribir o hablar “bonito”. Se trata de comunicar con intención, de decir lo que importa de la manera más clara y estratégica posible.
Piense, por ejemplo, en la presentación de un nuevo material o tecnología. Más allá de las imágenes, los números o las características técnicas, está lo que se dice de ellos. Y es ese relato lo que permite que el cliente, el inversionista o su equipo de trabajo entiendan realmente el valor y el potencial que ofrecen.
Lo mismo ocurre al presentar un proyecto: el diseño puede ser espectacular —renders, planos, fotografías o videos— pero si no va acompañado de un lenguaje que oriente, emocione o aclare, corre el riesgo de quedarse solo en lo estético. ¡Las palabras pueden hacer que lo visual tenga más sentido!

Ladrillos invisibles, impactos reales
Justamente, hoy quiero invitarle a recordar la importancia de sus palabras. Lo que dice y cómo lo dice puede marcar una diferencia enorme. Porque los textos, las explicaciones, los mensajes que elige en cada interacción cara a cara o en línea, no solo informan: también conectan, crean expectativas, entusiasman o transmiten seguridad.
Y eso lo he comprobado durante más de 10 años colaborando con empresas constructoras, desarrolladores inmobiliarios y proveedores del sector, tanto locales como internacionales. He tenido el privilegio de ayudarles a construir sus mensajes: desde contenidos para sitios web y brochures hasta discursos para inauguraciones o guiones audiovisuales.
La forma en que una empresa comunica dice mucho de cómo trabaja. Las palabras que elige, el tono que usa y la claridad de sus mensajes también aportan a la imagen que quiere proyectar. ¿Es clara? ¿Es cercana? ¿Se entiende lo que ofrece y por qué vale la pena?
Por eso puedo asegurarle que las palabras también construyen. De forma discreta pero esencial son las que logran transmitir las decisiones, el esfuerzo, los detalles y la pasión que diferencian cada proyecto, producto o servicio.
Elegirlas bien también es una forma de cuidar su tiempo y el de los demás; así evita confusiones, reprocesos y malentendidos.
¡Siempre a su alcance!
Quizás no lo haya pensado así porque, claro, hay mucho que hacer en el día a día. No siempre hay espacio para detenerse a revisar cómo escribimos o cómo hablamos.
Pero lo cierto es que usar bien las palabras no es solo para publicistas, mercadólogos o para quienes venden cosas por redes sociales. También es para quienes lideran proyectos. Para quienes negocian. Para quienes buscan inversionistas, clientes o aliados, ya sea en el sector público o privado. Es para cualquier persona, sin importar el cargo que ocupe. Usted tiene en sus manos un recurso poderoso, disponible en todo momento.
Existen muchas técnicas de redacción persuasiva; pero no hace falta que las conozca todas ni que se convierta en experto/a, aunque hay profesionales que nos dedicamos a eso. A veces solo basta con tener claridad sobre tres cosas:
1- Qué quiere decir exactamente.
2- A quién se lo va a decir.
3- Qué quiere que esa persona piense, sienta o haga después.
Con eso bien definido, su mensaje tiene más posibilidades de ser directo y eficaz. Y eso, en cualquier negocio o proyecto, vale oro.
Después de todo, así como el cemento y el acero levantan grandes estructuras, las palabras abren muchas puertas, conectan personas y hacen que las ideas avancen.

Artículo de opinión sobre BIM
BIM es el acrónimo de Building Information Modelling (Modelo de Información de la Construcción), como concepto, BIM aparece en la década de los 70’s, desde entonces su definición ha venido evolucionando.