Juega un papel fundamental en la vida personal y en el desempeño laboral, no puede pasar desapercibida en oficinas y obras de construcción.

Durante mucho tiempo se creyó que en los trabajos de oficina se desgastaba únicamente el intelecto. Mientras que en las obras de construcción era únicamente el cuerpo. Sin embargo, con el paso del tiempo esta premisa se ha unificado.
El agotamiento mental, la ansiedad y la depresión se han consolidado como las verdaderas epidemias silenciosas del entorno laboral actual. Estas situaciones, transforman dinámicas de producción y que más empresas se preocupen por el bienestar de sus colaboradores.
En la industria de la construcción, los trabajadores se enfrentan a situaciones que les genera un estado de hipervigilancia psicológica:
- Jornadas físicas agotadoras
- Presión por cumplir plazos
- Exposición a riesgos físicos
- En algunos casos, trabajar bajo condiciones climáticas adversas
- Tener la gran responsabilidad de ser los únicos proveedores económicos dentro de sus familias.
- Trabajar bajo una presión constante a diario por los tiempos de entrega
- Enfrentar riesgos
Uno de los peligros en la obra es que la salud mental impacta directamente en la seguridad. Si un trabajador no ha dormido lo suficiente por ansiedad o está con la atención fragmentada por la depresión, es un obrero propenso a sufrir o causar un accidente dentro del proyecto.
Para aquellos que trabajan en oficina aparece el llamado “burnout” o síndrome de desgaste profesional. Este es generado por la cultura de la hiperconectividad, la cual ha trascendido las fronteras entre la vida laboral y personal.
En las oficinas, ciertas situaciones ueden provocar estrés crónico y otros problemas relacionados con el bienestar emocional:
- La carga laboral
- Largas jornadas frente a una computadora
- El sedentarismo
- La presión por alcanzar metas

La salud mental en cifras
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019 se estimó que el 15% de los adultos en edad de trabajar tenía un trastorno mental.
“A nivel mundial, se estima que cada año se pierden 12,000 millones de días de trabajo debido a la depresión y ansiedad, a un costo de $1 billón por año en pérdida de productividad”.
Además, la OMS señala que la pandemia del Covid-19 provocó un aumento del 25% en la ansiedad y la depresión general en todo el mundo. “Lo que puso de manifiesto la falta de preparación de los gobiernos para lidiar con su impacto en la salud mental y reveló una escasez crónica de recursos de salud mental a nivel mundial.
En 2020, los gobiernos de todo el mundo gastaron una media de solo el 2% de los presupuestos sanitarios en salud mental. Y en los países de renta media-baja invirtieron menos del 1%”.
Según la OMS, los riesgos para la salud mental en el trabajo pueden ser:
- insuficiencia de capacidades o su empleo insuficiente en el trabajo
- Cargas o ritmo de trabajo excesivos
- Falta de personal
- Horarios excesivamente prolongados, antisociales o inflexibles
- Falta de control sobre el diseño o la carga del trabajo
- Condiciones físicas de trabajo inseguras o deficientes
- Cultura institucional que permite los comportamientos negativos
- Apoyo limitado por parte de colegas o supervisión autoritaria
- Violencia, acoso u hostigamiento
- Discriminación, exclusión
- Funciones laborales poco definidas
- Promoción insuficiente o excesiva
- Inseguridad laboral
- Remuneración inadecuada o escasa inversión en el desarrollo profesional
- Demandas conflictivas para la conciliación de la vida familiar y laboral.

Recomendaciones ante esta situación
Ante ese panorama, para proteger la salud mental de los trabajadores, la OMS recomienda:
Capacitar a los administradores
En la esfera de la salud mental. Para ayudarles a que reconozcan y respondan a las dificultades de las personas con angustia emocional a quienes supervisan.
A los trabajadores
- Sensibilización respecto a la salud mental. Para mejorar el conocimiento en ese ámbito y reducir la estigmatización respecto de los trastornos mentales en el trabajo.
- Desarrollar aptitudes que permitan gestionar el estrés y reducir los síntomas relacionados con la salud mental. Incluidas intervenciones psicosociales y oportunidades de actividad física recreativa.

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